Un estado del Noreste con características de la región Norte, Maranhão es una óptima opción para quien busca descanso, sol y playa. El segundo mayor litoral de Brasil, con mares casi inexplorados, posee paisajes que cambian al sabor de los vientos y resultan en escenarios exclusivos e inusitados, que sorprenden hasta a los más distraídos. Son lagunas perennes de aguas cristalinas, un desierto de dunas a la orilla del mar, una infinidad de ríos y cascadas, playas amazónicas intocadas, campos alagados, florestas y manglares, parques nacionales y el único delta en mar abierto de las Américas.
São Luís y alrededores
La capital, São Luís, está localizada en una isla cercada de bellas playas, que cuentan con una topografía diferenciada, incluyendo acantilados y morros. Son diversas playas de extrema belleza, siendo las más conocidas Ponta D’Areia, São Marcos, Araçagy, Olho D’água y Calhau.

Praia da Ponta D’Areia: Localizada al norte de la Isla y la más próxima del centro de São Luís, es la playa más frecuentada de la ciudad. Posee el mejor acceso rodo viario y, a pesar de su extrema belleza, es impropia para bañarse. Opciones de bares, restaurantes y hoteles son encontradas en su orla.
Praia de São Marcos: La más concurrida puesta de sol de São Luís, se encuentra apenas a 7 km del centro de la ciudad. Así bautizada en función del Fuerte de São Marcos, cuyas ruinas del siglo XVIII se encuentran allí, es también conocida por Praia de Marcela y hospeda la casa de veraneo del Gobierno del Estado. La preferida de la juventud, es también la ideal para la práctica de surf. Repleta de bares en su orla, es también una opción de placer nocturno bastante concurrida.
Olho d’Água: A pesar de su sorprendente visual rústico, con acantilados y dunas que pueden llegar a 10 metros, Olho d’Água está urbanizada y llena de bares que siempre tocan reggae. Con buena infraestructura turística, está apenas a 10 km del centro de São Luís. En los meses de julio a diciembre es muy buscada también por los practicantes de deportes a vela, en función de los vientos fuertes que soplan por allí. En su franja de arena larga y batida es posible también encontrar automóviles movidos a vela: los llamados windcar o carrovelismo.
Praia do Calhau: Considerada una de las playas más bonitas de la capital, está caracterizada principalmente por sus dunas y vegetación rastrera. Frecuentada por bañistas que buscan sus aguas tranquilas, la playa recibe aún adeptos de corrida y ciclismo. Los restaurantes sobre palafitos y los bares estandarizados garantizan el encanto de la orla.
Praia do Araçagy: Ubicada en el municipio de São José de Ribamar, a 19 kilómetros del Centro, los bañistas pueden estacionar sus automóviles directamente en la arena, para ser servidos con exclusividad por los bares de comidas típicas. Cada uno atiende únicamente a un vehículo. Posee grandes extensiones de arena y altas dunas, llama también la atención un bellísimo farol de orientación a la navegación.
Praia da Raposa: A 30 km del centro de la ciudad, en el municipio de la Raposa, el punto alto de esta playa es el paseo en barco con baño en las lagunas que se forman entre las dunas de arena blanca. Es en Raposa que reside la principal colonia de pescadores de la región donde las mujeres hacen artesanías con encaje y los hombres se dedican a la pesca. No es considerada buena para baños, por la existencia de muchos restos de peces en el agua.
Praia de Pucal o Cocal: Desierta por ser de difícil acceso, y también por eso paradisíaca, queda un poco antes de la Praia da Raposa.
Praia de Alcântara: Ideal para paseos de barco por los igarapés amazónicos e islas como la de Livramento es considerada la más bella playa de Alcântara. De allá, es posible observar el vuelo de los guará, aves de plumas rojas, encontradas con frecuencia en la región.